viernes, 8 de enero de 2010

Recordando a mi viejita

Derrama melancolía
el frutal de la puerta de mi casa.
El cielo está gris;
el frutal y el cielo gris
funden lágrimas de plata.

Y no hay viento
y esos pájaros tan dulces
cantan lejos de las tejas.

Y en la casa cualquier ruido forma ecos
como si no hubiera nadie,
como estancia abandonada.
Ya nada tiene sentido,
la ilusión se torna parda.

Falta la voz cantarina
de mi madre allí sentada
bajo el frutal de la puerta,
de la cocina,en la casa

El frutal y el cielo gris
funden lágrimas de plata.

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