miércoles, 16 de diciembre de 2009

Sueño entre rejas

Esta tarde un niño

ha devorado con ansia

una raja de sandía y ha tirado

la cáscara al cielo.



Sobre la lejanía

se acuesta pálida y primeriza

la luna.



Bajo un cielo limpísimo, azul,

brillante, casi oscuro,

mi luna se me antoja ahora enredada

en los alambres que coronan

los muros del penal.



Un niño. Sin duda.

Un niño.



Me gustaría que muchos presos,

como yo,

estuvieran viendo

el embrujo pálido, árabe,

del momento.



Creo que nadie sabe,

ni quiere, soñar.



¿Quizá un niño?

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