miércoles, 23 de diciembre de 2009

Un tesoro

Un laúd colgaba
lánguido y tranquilo
sobre una pared dibujada
de la cabaña de la chica de los ojos negros.

Ella se pintaba cuentos.
Cuentos de niña,de moza,
de sus años tiernos
De risas,de amores de lunas, de flores
y ahuyentaba miedos.

Un arroyo cantaba cerca de mi casa
junto a su cabaña.
Y un laúd,
un laúd dejaba que acariciaran
las cuerdas tan dulces
que iban derramando
colores tan lindos
que lograban al fin
perderme en el tiempo.

Y yo la veía con su falda larga
su pañuelo al cuello
mimando su huerto, sus flores,
su perro.
Mimando la vida
su vida sin sueño.

Yo la visitaba.
Ella me contaba historias de amores,
de risas, de paz y de desamores
y de amargas lágrimas.

Ella venía a verme
y me regalaba cosillas del huerto
y me traía flores.

Yo le contaba historias de amores
de risas, de paz,
de mis viejos coches
que habían conocido mil carreteras
volando montañas.


Endulzaban mi alma
esos ojos negros.

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