miércoles, 16 de diciembre de 2009

Yoni

Yoni tocaba su flauta.

Su mujer preparaba el té.



Yoni no contaba con que sus notas

se mezclaban en el aire,

escapándose amorosamente

por la chimenea.



El fuego quemaba ya el cacharro de barro

que Yoni había hecho.



El fuego quemaba ya el agua.



Su mujer soñaba.



Las notas de la dulce flauta

embriagaban sus negros cabellos.


Las brasas del roble cortado en invierno

daban luz en la estancia de noche.



Afuera nevaba.

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